PEÑA TAURINA GIJONA

PEÑA TAURINA GIJONA

11/28/2010

GALICIA TOROS

Monumento en Lancara al torero Celita.

El Indicador Taurino(Mapa taurino de España 1917)
http://institucional.us.es/revistas/taurinos/33/opinion_1.pdf







http://www.lavozdegalicia.es/noticia/barbanza/2013/05/31/correr-touros-noia-muros/0003_201305B31E2991.htm

                                                    VILLAGARCIA DE AROSA


(Toros en Lugo desde el siglo XV)










                     Plaza de toros de Coruña 1905










ENCIERRO 







Allariz Orense 


Festejos taurinos en Lugo en plazas no fijas1915 anuario taurino




Baralla:  

Betanzos:

         
                                       Festejos taurinos en plazas no fijas en Coruña 1915 Anuario taurino.
Chantada:

http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2003/07/14/1832510.shtml?utm_source=buscavoz&utm_medium=buscavoz


CORCUBIÓN CORUÑA






 La Coruña.






La plaza de La Coruña se halla emplazada entre el Camino Nuevo y el de Santa Margarita (carretera de Castilla y Corcubión), y su edificación data del año 1884. el 2 de julio del siguiente se estrenó con una corrida de toros de Carreros, que estoquearon “Frascuelo” y Juan Ruiz “Lagartija”. Consta de tres pisos, en que pueden acomodarse 10.027 espectadores. Es sumamente cómodo el acceso a las localidades. El redondel mide 52 metros y medio de diámetro. Las dependencias son espaciosas y entre ellas cuenta con buenas cuadras para caballos, corrales para los toros, corraleta cubierta para el apartado, nueve chiqueros bien acondicionados, administración, sala para torero, enfermería, etc...





· Ferrol. Tenía una bonita plaza, con capacidad para 4.500 espectadores en los dos pisos de los que consta. Los asientos eran: palcos con ocho localidades; grada con delanteras y centros, y tendido con barrera, primeras filas y otras sin numerar. Fue derriba después de la cual se han celebrado corridas organizadas a base de buenos e interesantes carteles en una plaza transportable, de madera, de condiciones muy aceptables con capacidad para 6.000 espectadores, que se ha utilizado en otras ciudades gallegas









 Lugo(ciudad)


Mondoñedo Lugo festejos desde el siglo XV



Víctor Janeiro desaprovechó con la espada una faena en la que toreó con gusto y ligazón

Anuario taurino festejos en plazas no fijas 1915
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2006/06/25/4892927.shtml?utm_source=buscavoz&utm_medium=buscavoz
Monforte de Lemos. (Cossio)Posee una plaza capaz de albergar a 7.500 espectadores.


MoNDOÑEDO





Noia.(Coruña) Tiene una plaza de toros construida a finales del siglo XIX; consta de dos pisos y una cabida aproximada de 4.000 espectadores y las dependencias más precisas para el servicio de las corridas.




Jairo Miguel, durante una corrida de San Bartolomé en Noia en 2006. | P. Silva / El Correo Gallego






· Pontevedra.

















 El día 10 de agosto de 1892 se estrenó la bonita plaza de esta cuidad, que consta de dos pisos, en los que pueden albergarse 7.800 espectadores. El primer piso está dedicado a tendido y el segundo a palcos y andanadas. En el tendido hay barreras, contrabarreras y varias filas de asientos; los palcos son capaces para diez espectadores, y las andanadas tienen delanteras y cuatro filas de asientos. Las dependencias para el servicio a las corridas son buenas y están bien atendidas.



· Santiago de Compostela.





Plaza de toros portátil en el campus sur. Al fondo, el talud que comunica con la Alameda.  - FOTO: Colección de José Guitián




Poseía una plaza construida de ladrillo, hierro y madera, con cabida para 8.500 espectadores, inaugurada en 1897. Constaba de dos pisos. El redondel media 48 metros de diámetro y el callejón dos. Contaba con caballerizas, corrales, chiqueros, enfermería, guadarnés y demás dependencias necesarias para el servicio a las corridas. Derribada esta se construyó otra de madera, inaugurada el 23 de julio de 1933, en una corrida en la que lidiaron toros de don Julián Sanz por los espadas Nicanor Villalta, Alfredo Corrochano y Antonio García. Capaz para 8.000 localidades, poseía corrales, patio de caballos, enfermería y demás dependencias.








































· Vigo.
En el año de 1896 se estrena la plaza de toros de esta ciudad, de sólida construcción y alegre aspecto. Tiene un tendido bastante amplio, gradas, palcos y galería alta, con 6.500 localidades. Entre sus dependencias, bastante bien acondicionadas, figuraban las de uso más preciso y corriente en los cosos taurinos. A los pocos años esta plaza fue derruida; y en la actualidad, después de bastantes años sin que se dieran funciones taurinas, se han celebrado algunas corridas de toros y novillos en una plaza transportable de madera y hierro, bastante bien construida y con bastantes condiciones, que sirve también para espectáculos en Ferrol, Ourense, Santiago y en otras ciudades gallegas que carecen de plaza de toros.

· Vilagarcia. A finales de siglo XIX construyeron la plaza de toros de esta población. Es de bonita presencia y en ella hay localidades para 4.500 espectadores.



· Viveiro. (El Cosio)Cuenta con una plaza de toros de obra, en forma circular, emplazada en las inmediaciones de la villa. Hay en ella dos pisos, destinados uno al tendido y otro a gradas y palcos, en los que pueden acomodarse 4.500 espectadores. Tiene las dependencias más indispensables para el servicio de corridas.




· Xincio de Limia. Tiene una plaza con cabida para 4.000 espectadores.



-Orense:

                                         


Ribadavia:

Muiños:





Ribadeo:











Sarria Lugo.











 









Padrón(Coruña) Domingo de resurrección.Festival taurino.
fotos el correo gallego 20/04/2014







Negreira(Coruña)
















NOIA (Coruña)

Jairo Miguel, durante una corrida de San Bartolomé en Noia en 2006. | P. Silva / El Correo Gallego Jairo Miguel, durante una corrida de San Bartolomé en Noia en 2006. | P. Silva / El Correo Gallego
  • La fiesta taurina fue suprimida en 2007 por el bipartito municipal
  • El PP pide que se vuelvan a celebrar por la 'tradición'
  • El PSOE apela a la crisis y dice que cuesta 20.000 euros
  • Las peñas piden su regreso y los antitaurinos que no se subvencione
Xurxo Salgado | Santiago de Compostela
Hubo un tiempo en el que Noia era un referente en Galicia de la Fiesta. A su famosa corrida de San Bartolomé asistían peñas de toda la comunidad para disfrutar de una tradición que algunos investigadores, como el  historiador del XIX Pablo Pérez Constanti, retrotrae al siglo XI, pero que está documentada, principalmente, en el XVII.
Pero, la fiesta de los toros, de las charangas, de las peñas y de las banderillas se apagó en 2007 cuando en esta localidad coruñesa comenzó a gobernar una coalición de PSdeG y BNG. "Los del Bloque le impusieron a los socialistas el fin de las corridas y éstos achantaron", recuerda el líder del PP de Noia, Antonio Pérez Ínsua.
Desde entonces han pasado ya más de cuatro años. Los nacionalistas salieron del gobierno municipal y, a pesar de todo, las corridas siguen sin celebrarse. Por eso, los 'populares' han impulsado una iniciativa en el pleno municipal para pedir al Gobierno socialista que vuelva a incluir los toros en la programación de las fiestas grandes de Noia.

Por 'tradición'

"Es una tradición que hay que mantener y que pone a Noia en el mapa de Galicia", insiste el líder popular local. "Además, es un sentir de todo el pueblo y el gobierno local tiene que gobernar para la mayoría del pueblo y no para sus intereses", insiste en declaraciones a ELMUNDO.es.
Sin embargo, el concejal de Festexos de la localidad, el socialista Javier Rodríguez, no percibe que exista una mayoría aplastante de vecinos que quieran los toros. Lo suyo son argumentos 'de peso': "con la crisis que está cayendo no podemos permitirnos gastar el dinero en este tipo de festejos", asegura.
Y es que la organización de una corrida como la de Noia, el alquiler de la plaza, el servicio de veterinarios, de ambulancias y de seguridad le cuesta al ayuntamiento 20.000 euros. "Y nosotros no sacamos nada a cambio", asegura . Por eso, insiste en que él no se opone a las corridas pero anima a los empresarios locales o al propio PP a que sean ellos los que impulsen este espectáculo con dinero privado. "Desde luego lo que no podemos permitirnos es gastar del erario público", añade.

La tradición taurina pervive en Galicia .

Información de El Correo Gallego

04.08.2007  TOROS // La única plaza de toros gallega que se mantiene está en Pontevedra // En la ciudad herculina esperaron 25 años desde el derribo del ruedo hasta la reanudación de las corridas en el Coliseum // Tomaron alternativa en el coso coruñés el gallego Celita

POR ALBINO MALLO






Los más importantes toreros españoles e hispanoamericanos de los últimos cien años pasaron por Galicia, donde existe una tradición taurina histórica, aunque en el momento actual ha quedado reducida a la plaza de toros de Pontevedra y al Coliseum de A Coruña, los dos únicos recintos estables donde se celebran temporadas taurinas, y en alguna ocasión a novilladas en plazas portátiles, fundamentalmente en la localidad de Noia.
Este año las corridas anunciadas se concentran en dos fines de semana. La primera de ellas comenzó ayer viernes en A Coruña con una corrida de rejones en la que participaron los jinetes toreros Raúl Martín Burgos, Andy Cartagena y Diego Ventura.
Hoy sábado los aficionados tendrán dos opciones, ya que están programadas actuaciones taurinas en A Coruña y en Pontevedra. En A Coruña torearán Jesulín de Ubrique, Manuel Díaz El Cordobés y Francisco Rivera Ordóñez, tres nombres que superan el mundo de los toros para figurar en el de las revistas y programas del corazón, por lo que se supone que además de los puros aficionados, de los que los decanos pertenecen a la Peña Taurina, que cumple 60 años, irán muchos otros, especialmente público femenino, para ver de cerca a estos tres conocidos espadas.
Reaparición de José Tomás
También hoy en Pontevedra habrá una rivalidad fuerte, ya que en el cartel figura José Tomás, el torero que, siendo una estrella máxima de los carteles, pasó voluntariamente varios años fuera de su trabajo para reaparecer hace pocos días, y a quien le acompañarán un veterano, el colombiano César Rincón, y un casi debutante de apellido ilustre, Palomo Linares, hijo.
A Coruña cerrará su feria mañana domingo con César Rincón, el francés Sebastián Castella, que actualmente ocupa el número uno en la lista de matadores de toros, y Ambel Posada; mientras que en Pontevedra aún se reservan el siguiente fin de semana, ya que el día 11 se repite la terna del 4 en A Coruña; es decir, Jesulín de Ubrique, Manuel Díaz El Cordobés y Francisco Rivera Ordóñez, cerrándose su feria el domingo 12 con los cotizados toros de Victorino Martín, que lidiarán Pepín Liria, Luís María Encabo y Antonio Ferrer.
Se da la casualidad de que dos de los toreros que visitan ambas ciudades, César Rincón y Jesulín, lo hacen para despedirse, ya que anuncian su retirada para final de temporada, aunque en este mundo del toro las retiradas nunca son demasiado creíbles.
Pontevedra, la superviviente
Realmente la única plaza de toros que queda en Galicia, de acuerdo con el sentido tradicional del recinto, es la de Pontevedra, inaugurada el 10 de agosto de 1892 con una capacidad para 7.800 espectadores. En los últimos años, además de una reforma de acondicionamiento que no afectó a su estructura de piedra, se le colocó una cubierta de tela similar a la de los veleros, que cubre a todo el público y a una parte del ruedo, aunque dejando al aire libre el centro. Pontevedra tiene un público muy especial, pues el tendido de sol se llena con las comparsas de muchachos jóvenes que, con sus camisetas del mismo color según el grupo, crean un ambiente grande que ya se inicia antes de la corrida en su desfile por las calles acompañados por comparsas.
A Coruña tuvo su plaza clásica inaugurada el 2 de julio de 1884; es decir, algo antes que la de Pontevedra con un mano a mano entre Lagartijo y Frascuelo. Sin embargo, ubicada en el centro de la ciudad, su terreno se hizo muy apetecible para la construcción, igual que el del parque del Casino que estaba adjunto y se cerró el 7 de octubre de 1967 con un festival benéfico en el que participaron Joaquín Bernadó, Juan García Mondeño y Andrés Ordóñez. Como dato anecdótico importante puede decirse que el 2 de agosto de 1944 tomó la alternativa en A Coruña Luis Miguel Dominguín, siendo apadrinado por Domingo Ortega.
También en A Coruña tomó la alternativa, el 15 de septiembre de 1912, el único matador de toros gallego, Alfredo Cela Vieito Celita, nacido en Carracedo, Láncara, en 1885, y que llegó a tener una resonancia de primera dentro del mundo taurino.
Tuvieron que pasar 25 años hasta que se volviera a celebrar la feria taurina coruñesa, pero ahora en el Coliseum, con un ruedo que da perfectamente las medidas necesarias para torear, y unas instalaciones que ya fueron creadas especialmente para que en él se pudieran reanudar las temporadas taurinas. La programación de esta fiesta se reinició el 12 de agosto de 1991 con una corrida de toros de Victorino Martín, que supuso el regreso del ganadero a España después de autoexiliarse durante un largo tiempo en el que sus reses sólo se toreaban en Francia. La estoquearon tres espadas banderilleros, Luis Francisco Esplá, Morenito de Maracay y Víctor Mendes, y la primera oreja la cortó Morenito de Maracay al segundo toro de la tarde.
El entonces alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez, regaló la cabeza de este ejemplar al premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En aquella primera Feira del retorno actuaron también, en otras dos corridas, Roberto Domínguez, César Rincón, Juan Mora, Ortega Cano, Espartaco y Emilio Muñoz, que resultó triunfador al cortar tres orejas a toros de Antonio Ordóñez.
La tercera afición gallega de hoy, en una escala ya distante, es la de Noia, donde casi todos los años se suele instalar, durante las fiestas veraniegas, una plaza portátil para celebrar alguna novillada e incluso en alguna ocasión corrida con toreros de alternativa.
La afición viene de largo
Pero la afición de los gallegos a los toros se reparte mucho en tiempos más remotos. En Santiago de Compostela existió una plaza construida de ladrillo, hierro y madera con cabida para 8.000 espectadores, que fue inaugurada en 1897. Derribada ésta, se construyó otra de madera inaugurada el 13 de julio de 1933 con una corrida en la que se lidiaron toros de Julián Sanz para los espadas Nicanor Villalta, Alfredo Corrochano y Antonio García. En Vigo se estrenó una plaza de toros en 1896, pero fue derruida a los pocos años y, a partir de entonces, sólo se recuerda la presencia de una plaza de madera portátil que también fue llevada a Ferrol, Ourense y Santiago.
Vilagarcía tuvo plaza a finales del siglo XIX con capacidad para 4.500 espectadores, los mismos que cabían a principios del siglo pasado en el ruedo que hubo en Viveiro, y algo más que otra que existió en Xinzo da Limia. También por la misma época las hubo en Ferrol, Monforte de Lemos y Noia.

El primero de la tarde
La fuente de todos estos datos sobre plazas que ya no existen, y de las que sólo se ha salvado la de Pontevedra, hay que buscarla en el primer tomo de la enciclopedia taurina de Cossio.

   Sin duda los acontecimientos más importantes en la vida de los pueblos son aquellos que por su impacto emocional quedan grabados para siempre en el imaginario colectivo y su testimonio oral se va trasmitiendo a través de generaciones ayudando a mitificar el recuerdo .


Negreira 1952



          El tableteo de los martillazos subía lentamente por la Carrera de San Mauro como una enorme traca que anunciaba el inicio del gran acontecimiento. Mientras los carros trasladaban la madera del aserradero cercano, numerosos vecinos comprobaban como, poco a poco, comenzaba a elevarse a los pies de los centenarios  muros del Pazo del Cotón toda la estructura. En ese punto, el Alcalde Abeijón había sido claro: “¡ E si non temos Plaza de Toros , faise!”

          Difícil, desde luego, el año 1952. Con el auge de las de Santa Comba  por la fiebre del wolframio, las ferias de Negreira, base del comercio local, parecía que se estancaban y eso no se podía permitir; Noya avanzaba y sus corridas de toros eran famosas en toda las comarcas limítrofes.  Había que colocar a la Villa  en el lugar que le correspondía como capital del Partido Judicial.

          Era necesario un golpe de efecto, no había duda y  como comienzo  por San Juan se organizarían  las fiestas más importantes que nunca hubo en Negreira. Comerciantes, profesionales, personas de valía que pueden aportar sus ideas y su trabajo, todos al unísono: ¿qué quieren toros?: ¡pues toros, pero de los de verdad!  Y nada de discusiones sobre si las verbenas se celebran en la zona de arriba del pueblo o en la de abajo ¡en los dos  lugares a la vez y con las mejores orquestas!.¡Vamos a reventar el pueblo…!

          Una comisión de vecinos se desplaza a los páramos de Salamanca para comprar dos ejemplares, de los buenos, de los grandes. Los toreros sin problemas,  en la Escuela de Tauromaquia de La Coruña se conseguirá una cuadrilla con los mejores. Lo de los permisos, todo solucionado, ya de eso se encarga el Alcalde que además es amigo personal del Gobernador Civil; todo el mundo en movimiento…¿los caballos?: los del Pazo del Cotón para los alguacilillos y los del carro de las gaseosas de Castiñeiras  para arrastrar los toros. Incluso la FINSA prestará la madera de su aserradero para la construcción de la Plaza. El éxito está garantizado.

          Durante días, cientos de vecinos desfilan admirando el “coliseum” nicrariense, la expectación es cada día mayor, se habla de parroquias enteras que bajarán a la Villa para el acontecimiento:¡ Esto va a ser un abarrote!

          El día veintidós de junio, grupos de nicrarienses se desplazan a Santiago de Compostela para esperar a los toros que llegan de Salamanca en el camión “Saurer” de Antonio  Fabeiro. Al lado de la Alameda compostelana se reúnen los curiosos para admirar, a través de la reja de las jaulas, los dos enormes morlacos.“Este aínda pasa , pero o outro, a ver quen é o chulo que se lle pon diante”, comenta ufano el chofer del camión. No habrá problema, primero saldrá el más flaco y luego ya se irá animando la cosa, sentencia  uno de  los organizadores. Por las principales rúas de Compostela, el coche con altavoces enviado al efecto,  propagandea el evento :¡Toros en Negreira,  el próximo días 24 de junio, dos hermosos toros, de la ganadería…





MORIR DE ÉXITO

          La  mañana de San Juan amaneció acribillada por las alegres notas de la Banda de Música “A Parrula“ que acompañada de  intermitentes disparos de cohetes anunciaba a los vecinos un luminoso  día de gloria. Las entradas estaban aseguradas pero había que apresurarse para ocupar los mejores lugares en las gradas.

          A las tres de la tarde  comienza la invasión: hileras de coches desembocan en las calles del pueblo por la carretera de Santiago mientras  por el Puente Negreira cientos de vecinos del Concello, a pié y a caballo, invaden las calles como una auténtica riada humana.

          En poco tiempo la Plaza está ya abarrotada y centenares de frustrados espectadores derriban la puerta para acceder a los tendidos, provocando que una pequeña parte de la grada Oeste se hunda, afortunadamente  sin daños personales. En la tribuna, Secundino el Municipal se justifica ante el Alcalde : “¡ Don José, faría falta un batallón do Tercio para parar a toda esta tropa!”.

          En  la Capilla del Pazo  los toreros, debidamente escoltados por la Guardia Civil, pues  se habían negado a enfrentarse a esos toros, piden fervorosamente al Supremo un lugar confortable en el más allá por si éste fuera  su ultimo día de gloria. Entretanto,  desde el ruedo,  los fotógrafos disparan sin cesar sus cámaras ante  las numerosas solicitudes de los que pretenden inmortalizar su presencia en tan importante acontecimiento.

          Las notas de un pasodoble torero interpretado por la Banda Municipal de Santiago  dan inicio al paseíllo y todos los prolegómenos protocolarios de las grandes tardes taurinas. Con el primero de la tarde, ya se masca el plante de los toreros; sólo el grito de  ¡cobardes! cantado al unísono por toda la plaza anima al más parecido a Manolete a lidiar a trancas y barrancas y dar muerte al astado.



         












La salida del segundo sí que hace enmudecer al respetable y  las  exclamaciones de asombro ante el tamaño del cornúpeta acrecientan el pavor de los torerillos, esta vez parapetados en los burladeros y dispuestos a vender cara su vida antes de volver a pisar el ruedo. Insultos, sombrillazos desde los tendidos, gritos…ni los más alegres pasodobles animan a los lidiadores a encararse con su enemigo que trota alrededor de la arena mirando desafiante al tendido.

          Los minutos imponen el silencio y la sensación de que algo tiene que pasar para romper el incómodo “impasse”.....¡y vaya si pasa!: aburrido el monstruo por falta de contrincantes, de una cornada cuelga en el éter las tablas de la barrera y se va por el hueco de las gradas derribadas. Sólo unos segundos bastan para pasar de la calma al terror: ¡el pánico y el espanto se apoderan de toda la plaza!, la desbandada es general, los espectadores encaramados en las ramas de los “carballos” circundantes se tiran al suelo para huir despavoridos: gritos, golpes, atropellos, empujones, el sálvese quien pueda impone su ley.

          Las calles vuelven a inundarse con el gentío, pero esta vez en desbandada  y buscando  refugio  en el techo de los coches, en los portales de las casas,  en el Pazo del Cotón que abre sus puertas para acoger a los despavoridos que huyen ante los gritos ¡que ven o toro!...La marea humana fluctúa una y otra vez en distinta dirección según las informaciones de que al astado se le ha visto en un lugar o en el otro.


          A las seis de la tarde, las autoridades locales reciben la noticia de que el enorme morlaco, el transgresor aguafiestas, mientras pastaba apaciblemente en la cantera de Vilachán, cayó fulminado afectado por hemorragia interna, ante el piquete  de la Guardia Civil que lo había localizado.

          Pero durante el resto de la jornada el miedo impone su ley.  Negreira es ya un hormiguero en desbandada. Ni las orquestas de la verbena logran calmar al respetable que entre pasodobles y anuncios de prendas extraviadas se dispara como un resorte ante el grito ¡que ven o toro!.

          La vuelta a la calma de los días siguientes transforma el miedo en risa, las innumerables anécdotas ocupan las barberías, los lavaderos, las tiendas y las sobremesas. Cada persona, una historia. Los más importantes periódicos de Galicia se hacen eco del acontecimiento, ¡hasta saiu no ABC ¡  es el comentario general.

          Y no hay duda, en el Casino las fuerzas vivas anuncian el consenso : ¡Tenemos que formar una comisión para construir una plaza de toros!.

(FOTOGRAFÍAS : Archivo personal de Mª Lourdes Abeijón Caamaño )

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